Octubre - Maria von Touceda
La perfección a medias
Era un dios justo que nos protegía de todo, incluso de nosotros mismos. Nos amaba y nos acompañaba en este camino al que llaman vida. Era fiel aunque tú fueses infiel. Mermaba el dolor y la imposibilidad de cesarlo. Era un dios que se apiadaba de nosotros. Siempre entregado, siempre atento. Jamás castigaba. Era un dios que no existía. La perfección a medias.
la perfección a medias
fotografía: Andrés Atiqueteimporta
