Agosto - Maria von Touceda

Una compañera inevitable

Nunca estoy sola, aunque lo intente. Tal vez porque soy géminis o, tal vez, porque soy bipolar. Tengo una parte de mí que me desdobla, otra yo. Por lo general me suele contradecir. Me empuja hacia delante, tira de mí hacia detrás. Me peina cuando estoy despeinada, me despeina cuando estoy peinada. Te quiere, te odia. Me debe dinero y se lo gasta conmigo. Bebe por las dos. Lucha y se deja llevar. Es bastante terca y se enfada con la misma facilidad que se ríe. Ella es la parte masculina que nunca abandona su feminidad. La loca que busca el sentido común. Una amiga, una enemiga. Las más borde de las amables. Viste como yo, pero se desnuda con más premura. Besa con pasión desbocada y siempre toma notas de todo lo que hace. Luego me las pasa para que redacte algo sobre su sentir. Le cuento todos mis secretos y me los echa en cara. Sabe todos mis entresijos y se aprovecha de ellos. La reina de la fidelidad me ha puesto varias veces los cuernos. Jamás me abandona. Es una compañera inevitable. La sal de mi vida, la mujer más dulce, y el demonio que me acerca al mal para salvarme de mi misma.

Una compañera inevitable

Fotografía de Andrés Atiqueteimpora