Mayo - Maria von Touceda

Un rollo animal

Tengo que dejar de presumir sobre que soy un ser racional. Un humano se mide, a menos que sea un bicho.

Yo soy un animal de esos que saliva más que la perra de Pavlov. Y lo hago. Lo hago con el estímulo más sencillo que existe. Sólo tienes que levantar el brazo y dejar que llegue a mi nariz el perfume de tu axila. Es en ese punto cuando ya no respondo. Olvido todo lo que sé acerca de la templanza, de la voluntad, de la educación y del decoro. Me vuelvo una fiera. Rujo y todo. Se destapa en mí un rollo animal que sólo busca aparearse, que le da igual dónde está, si alguien lo observa o si no tiene tiempo.

El olor que desprendes saca mi lado más salvaje. Es una experiencia animal que me convierte en una bestia. Una bestia a la que el sexo llama a gritos, una bestia que rompe las cadenas que la tienen atada para conseguir su fin. Un animal que jadea y que se vuelve loco. Una locura que encuentra respuesta en tu cuerpo, que aunque esté desnudo y parezca frágil sabe, perfectamente, como amansarme y volverme dócil como un corderito.

Fotografía de Andrés Atiqueteimporta.