Febrero - B. Corredeira

"UNA FILOSOFÍA SIN SALIDA - LAS DOS ESPAÑAS"
Desde la Quinta del Sordo, en el reflejo de un cristal, se ve la figura del observador-observado.
De vez en cuando los prismáticos se cruzan; desde un extremo un viejo frunce amargamente el ceño, mientras una mirada inquisitiva no quita el ojo al otro lado.
Con el paso de los años ambos han pasado a representar, el uno para el otro, una amenaza incómoda, la enfermedad de la Nación, la raíz que debería ser cortada.
Al mismo tiempo, una mujer joven contempla horrorizada desde el pasillo la pintura fresca goteando como si brotara, y siente miedo porque no comprende lo que ve representado.
Como nadie la puede oír grita desesperada:
¿Dónde está aquél hombre de colores vivos y paisajes livianos?, ¿Dónde está esa pasión y alegría infatigables?, ¿Qué ha visto el ojo que le ha dejado sordo, mudo y de razón ciego?, ¿Qué luz lo ha mutado en sombra?, ¿Qué desconfianza ronda sus oídos mutilados de ruidos y voces?
El viejo sigue observando en la distancia, ajeno a otra enajenación que no sea la suya, la del observador-observado, consciente de que un ojo absoluto lo escruta, y escuchando voces muertas que le dicen; “si amanece nos vamos”.